Haz todo lo contrario a lo que dice este artículo y te irá bien
Por Rodolfo Urdiain*
Cada mañana alguien despierta con la intención, las ganas y una idea fantástica de emprender su propio negocio. Le platica la idea a todos sus conocidos, compra un cuaderno para bautizarlo con el título "Mi negocio" y escribe con letras grandes aquello que se le ocurrió... la gran idea que lo hará millonario y emocionalmente libre.
Y pasan un día, dos, tres, la emoción de esa buenísima idea de negocio sigue insistente en la cabeza de quien la imaginó, hasta que, de pronto, si no se comienza un plan de acción, se queda relegada en los últimos lugares de la lista de pendientes.
Consejo 1: Tus ideas de negocio son menos importantes que los pendientes de la empresa de otra persona.
Piensa que tal vez no era tan buen negocio; además, abrir una empresa este momento equivaldría a descuidar tu empleo, y las cosas no están para eso... Ya sabes, quién sirve a dos amos... no sea que en una de esas, también te despidan, como sucede con tantas personas cada día.
Consejo 2: Ten confianza, tú nunca correrás el riesgo de ser despedido si te entrega totalmente a tu empleo.
Cierta vez, después de un largo día laboral, seguramente llegas a casa agotado. La presión del día te ha provocado insomnio, así que te avientas un clavado al cajón de las cosas olvidadas y te encuentra con aquél cuaderno que compraste cuando tuviste el deseo de emprender. Observas tus anotaciones y con tristeza compruebas que, no sólo a alguien más se le ocurrió la misma idea, sino que ¡triunfó! y lo peor es que tú recuerdas que no planeaste nada, no avanzaste más de una cuartilla antes de llenar algunas páginas
con "pendientes de tu empleo actual". Te das cuenta que, en realidad, sólo era cuestión de hacer un plan y, seguramente, el tiempo hubiera sido suficiente...
Consejo 3: Haz de lado la planeación de tu negocio. Vuélvete un adicto a tu empleo, al final, te lo van a reconocer. Cada mañana tienes tu propio reto y no te dejarás desmotivar por nada, ni siquiera por una idea de negocio que no realizaste. Tienes un buen empleo, gozas del cariño de tu jefe y compañeros de trabajo, mientras que un negocio significa estrés, inseguridad, horarios maratónicos, y hasta sacrificar tus fines de
semana. No, ¿para qué correr el riesgo?, lo tuyo es ser empleado siempre... Si no, ¿dónde quedan esas maravillosas prestaciones, como el seguro social que tanto utilizas...?
Consejo 4: Sé conformista. Tu vida es perfecta. Más vale pobre y estable, que rico y estresado.
Es muy probable que pienses: "Y ahora que lo pienso bien, ni tengo el capital para abrir un negocio. Eso es para ricos. ¿O de verdad creo que alguien, algún familiar o amigo será capaz de prestarme dinero...? Y, vender mi coche ¡nunca!". Mira, eso de los negocios es para quienes tienen contactos. Mejor conservar tus pertenencias ahí, seguras, a invertir. Ahora que ¿pedirle un préstamo a tu empresa? ¡¿Y para abrir un negocio?! ¡Qué desfachatez!
Consejo 5: No pidas financiamientos; no inviertas. No busques posibles contactos. Eso es para los locos.
Demuestra el excepcional empleado que eres; acércate a tu jefe y háblale de aquellas ideas alocadas que han cruzado por tu cabeza; hazle saber lo mal que te siente por haber pensado en convertirte en un emprendedor, sobretodo en momentos en que conseguir un sueldo fijo es tan difícil. Demuéstrale esa inequívoca lealtad, de la que todos hablan. Así estará "comprando tu permanencia en la empresa", pues siempre será mejor quedarse con empleados como tú que con otros que se atreven a arriesgar.
Consejo 6: Dale a tu jefe esa idea de negocio, comprueba tu lealtad.
Nunca ahorres, ni te arriesgues. Esa gran idea no puede surgir de ti. Sigue siendo un buen empleado; no hagas nada que te convierta en dueño de tu tiempo. Y si esto no es suficiente, lee atentamente: los empleos de hoy te ofrecen un futuro garantizado, lleno de triunfos. Estamos en la época de los obreros. Las máquinas jamás sustituirán a los empleados; la tecnología no llegará a suplir tu labor en la empresa; la economía y la seguridad social gozan de una salud irresistible. Por ello, mantente así; continúa siendo
el empleado ejemplar por lo menos hasta que alguien más te reemplace.
Consejo 7: Hazle caso a este artículo. Y que en tu lápida escriban:
"Tuvo excelentes ideas de negocio que nunca se atrevió a concretar".